
Se trata del museo de la fotografía de Budapest, un lugar con cierto aire decimonónico y una discreta colección de clásicos de la fotografía, así como exposiciones temporales de cierto interés.
Pero lo que me llamó la atención fue este juego de espejos y puertas abiertas que producen una sensación fantástica de irrealidad.
Tokina 12-24
12 mm
f/4
1/25 seg
ISO 250
Limpia, muy limpia, controlando la hijoputesca cantidad de luces que había.
ResponderEliminar¿Viste algo interesante?.
Me gusta mucho Ángel
Un abrazo
La ví esta mañana en el telefonillo y lo primero que pensé fué en el balance de blancos, joio..., pero salvaste la situacion cojonudamente.
ResponderEliminarY si, tiene razon Paco, la limpieza llama la atención.
Buen trabajo, si señor.
Un abrazo,
Es muy recogidito, pero si merece la pena. Las temporales apostaban por una fotografía muy experimental (ya no me sorprende ver casi todo en B&W) había un tipo (no apunté su nombre) que trabajaba composiciones de paisajes urbanos a base de superposición de instantáneas, siempre en monocromo, el resultado era muy interesante, me dió la impresión que no era trabajo en PS sino a pie de cámara con exposiciones múltiples, superponiendo y componiendo una arquitectura muy especial dentro de la propia arquitectura de la ciudad.
ResponderEliminarLuego había una sala amplia dedicada a la historia de la fotografía, algunos originales de clásicos, algunas placas, estenopos, vidrio, en fin divertimento para el aficionado, muy parecido a la Maison de la Photographie en París.
Me alegra que os guste.