Abrió los ojos.
Solo se oía el leve zumbido que producen los trenes cuando están parados.
El asiento, a su lado, estaba vacío, como el resto del vagón. Ella no estaba.
Desorientado, creyó estar soñando un sueño de trenes.
Miró por la ventanilla. El tren estaba detenido pero él no conocía aquella estación.
De pronto creyó reconocerla al otro extremo del anden.
La llamó pero su voz no atravesó el grueso vidrio. Golpeó el cristal pero ella siguió su camino.
Se puso de pie y saltó del tren. La alcanzó. Tocó su hombro.
Se volvió y su mirada, interrogante, mostró extrañeza.
"Perdón, la he confundido con otra persona", dijo.
Al volver la cabeza la vio. Estaba en el vagón. Su cara pegada a la ventanilla del tren que aceleraba.
Le pareció verla sonreír mientras el tren se alejaba de aquella estación sin nombre.
40 mm
f/5.6
1/60 s
ISO 400