En este tiempo de prisas, estoy volviendo a la fotografía pausada.
Mi última adquisición es una lente manual, el Nikkor 35mm, 2.8 AIS. Ya no se hacen lentes así: mecánicamente es una joya, precisa, sin holguras, sólida, bien hecha; un diseño esférico compuesto por 5 elementos de vidrio óptico (nada de elementos compuestos por resinas y plásticos con nombres impronunciables, sospechosamente amariconados....) en 5 grupos.
Ópticamente comparte las virtudes y defectos de todos los angulares Nikkor manuales: 1º) Coma y suave a plena abertura, 2º) Centro nítido y contrastado incluso a plena abertura y
extremadamente nítido a partir de f. 5.6 hasta f. 8, 3º) Desaconsejable por debajo de f. 11 por la difracción, 4º) Con mucha menos distorsión que las lentes de longitud focal variable actuales, 5º) El viñeteo es inexistente a partir de f. 5.6, 6º) Sin apenas aberración cromática, 7º) Peor comportamiento a los reflejos que las lentes actuales, a pesar de tener un excelente recubrimiento de los elementos ópticos, 8º) El color es impecable, como todas las Nikkor clásicas.
La alternativa actual es Zeiss, pero a un precio muchísimo más caro, si bien es cierto que dan su máxima nitidez 1 ó 2 diafragmas más abiertos.
Lo dicho, una lente con 31 años para quienes enfocan en manual, no saben conectar el disparo en ráfaga en sus cámaras y les gusta la fotografía que se hacía hace años con un 35mm ó 50mm. Otro más para mi colección, jiu, jiu.

35mm, 1/3200, f. 8