Tal vez alguno de vosotros se pregunte porqué no he incluido esta fotografía en la serie de "Los amigos del Padre Pío". Es difícil de explicar, esa serie está tratada, a partes iguales con irreverencia y respeto, sin embargo al ver el rostro de este hombre no queda más que sentir respeto y algo de envidia. Es lo único que nos queda a quienes, por desgracia, no creemos en su Dios y cada día menos en el Hombre.
La edición ha sido muy complicada, al final ésto es lo que ha quedado

20mm, 1/320, f. 8
Efectivamente Paco, tienes mucha razón. Este hombre es un creyente. En su rostro se dibuja la seguridad de quien se sabe protegido por la mano de un dios que choca de frente con la razón, la ciencia y el sentido común. Pero ahí le tienes, con un don especial, y eso es, como bien dices, envidiable. Supongo que así, las miserias de lo cotidiano se hacen más llevaderas. Difíciles tiempos que pueden hacernos envidiar a los que profesan una religión, ¿no te parece?.
ResponderEliminarLa toma es compleja; su composición, con ese ligero contrapicado, y los dos personajes, que parecen antagónicos, uno de frente y el otro de espaldas, como dos verdades de una realidad, la toma se hace muy sugerente. Y es compleja por la luz, directa, casi frontal, bañando el rostro del hombre, y aún así que bien medida, joer, no has perdido detalle en las luces, todo lo contrario, y has sacado toda la garra de las sombras.
Es muy buena Paco
La edición habra resultado complicada... pero este hombre retiene en sus rostro la "luz" que proyectan los "iluminados"... que por cierto, menudo pleuco se gasta...
ResponderEliminarabrazos
IM-PRECIONANTE....que decía el tontolaba aquel..., pobrecillo.
ResponderEliminarEfectivamente parece recibir un aura en esa expresion beatifica con que te/nos regala.
A veces la ocasion la pintan calva...jejejejjjj