En una buena fotografía puede, idealmente presentarse a la vez, un motivo interesante que atraiga la atención de quien la contempla junto a una edición cuidada: contenido y continente, ésto es, una historia bien contada.
Otras veces (las más) sólo tenemos la historia o las palabras precisas. Sin embargo, con el tiempo, al menos en mi caso, disfruto tanto o más, buscando las palabras precisas, aun cuando no tenga una buena historia que contar.

Hola Paco
ResponderEliminarQué difícil es conseguir esa unión perfecta de contenido y continente. Que las fotos hablen por sí sólas!!!, que no requieran palabras, explicaciones, ni tan siquiera un título ...
Pero nos subes un blanco y negro que si tiene mucho que decir, nos habla de equilibrio y armonía en los medios tonos; una composición con un punto de vista que "diviniza" la figura y que la acerca a ese mensaje religioso; y nos sitúa en el lugar, implorando, suplicando ...
Joer!!!! que si yo fuera creyente ya sería la bomba.
Muy buena
Un fuerte abrazo
Una foto en blanco y negro con una extensa gama de grises. Dificil, muy dificil y en este caso conseguido. Un saludo.
ResponderEliminarJoer Paco, como te pasas...joio !!
ResponderEliminarAbundar sobre ese monocromo tuyo, estudioso aplicado de la cosa, es casi caer en la redundancia, yo lo miro con la reverencia que se merece y le guiño un ojo al Padre Pío, que me barrunto yo que anda tras ésta...
En este caso voy a romper la lanza por la exposición, algo que a veces pasa desapercibido. Contar el chiste con gracia, dominando los tiempos, está muy bien... pero modular las palabras, como en éste caso se modulan las luces, los pliegues, los volúmenes, las lineas...joer. Y encima con marmol blanco...
Lo dicho, me quito la boina...
Siempre está el Padre Pío detrás, jiu, jiu.
ResponderEliminarEn esta ocasión también está indirectamente presente. Es la Virgen de las Cuevas, una talla de mármol de Antonio María Prile, un escultor lombardo que trabajó mucho en Sevilla.
Está tomada en la Cartuja de Sevilla. Tuve que acudir el miércoles para dar una conferencia a Sevilla y sólo dispuse de cinco minutos para recorrer la Cartuja cámara en mano, así que poco es lo que pude hacer.
La fotografía está tomada con la Leica, a pulso y "echando leches". Ha sido posteriormente en la edición donde he tenido que maximizar esos tonos medios y contrastarla para dar volumen a la escultura que estaba tenuamente iluminada (f. 2.8 1/15 a 400 ISO) da una idea de la escasa iluminación.
Me alegro que os guste.
Un abrazo a todos